lunes 9 de agosto de 2010

El Profeta

El Profeta

(No aparece título original)

Gibrán Jalil Gibrán

Editorial Edaf

Biblioteca Edaf

Traducción y prólogo de Mauro Armiño

29 Edición: Febrero de 2005

Páginas 102


 


 

Argumento


 

Almustafa, profeta de la ciudad de Orfalís, espera la llegada del barco que lo devolverá la isla donde nació.

El séptimo día de Ailul aparece la embarcación que lo llevara de regreso a casa, pero antes de partir, responderá a las cuestiones que sobre conceptos espirituales (el amor, la amistad, la libertad, el dolor…) o más terrenales (el matrimonio, los hijos, el trabajo, la comida, la bebida…) le realizan los habitantes de la ciudad que se dispone a abandonar.


 

Opinión


 

En realidad, este libro no tiene exactamente un argumento como tal ya que no se trata de una novela, sino de una serie de poemas, enlazados a partir de una trama muy simple (Ver Argumento). Por lo tanto, ha de ser leído más bien como una colección de reflexiones poéticas sobre el amor, la amistad, la libertad…, bastante profundas aunque escritas en un lenguaje fácil, accesible y a la vez de gran belleza.


 

Contemporáneo de Walt Whitman, Gibrán coincide con éste en el concepto de la unión perfecta del ser humano con la naturaleza, con su propia naturaleza. Sin embargo, éste se me aparece como un poeta mucho más sencillo y cotidiano que el autor de "Hojas de Hierba" y sus intenciones son diferentes. Jalil Gibrán consigue expresar en una sola frase, conceptos psicológicos o teológicos de gran calado, de un modo tremendamente eficaz.


 

Y es verdad que Gibrán, hoy en día, se nos muestra como el más evidente precursor de autores como Coelho o Bucay, pero a mi al menos sus textos me parecen escritos más con el corazón que con la mente puesta en el posible record de ventas. Aunque claramente sus intenciones sean las mismas: invitar al hombre a que mire más en su interior, aprender a ser más libres y a que los demás se sientan también de ese modo a nuestro lado, disfrutar la vida y reconciliarnos con nuestro propio yo. Los cantos de "El profeta" invitan a la reflexión, pero también a la acción. Por eso, muchos de sus aforismos, te llegan a lo más profundo y resultan más efectivos que cualquier tratado de auto-ayuda de moda. En ese sentido, Gibrán se me aparece como un autor bastante sincero y emotivo.


 

Ha sido muy bonito volver a recobrar los textos de este libro, lectura habitual en mi adolescencia y comprobar como muchos de los consejos del profeta, protagonista de las reflexiones del mismo, tienen aún enorme vigencia en mí, y como muchas cosas me siguen tocando todavía y mucho más profundamente que la primera vez que los leí. Es como volverse a encontrar con un viejo amigo al que uno hace mucho tiempo no veía y comprobar lo mucho que ambos hemos cambiado o crecido. De igual modo, este libro crece y cambia con el tiempo y a mi al menos me ha transmitido sentimientos diferentes según las épocas o momentos en los que me he acercado a él, porque yo también soy diferente…


 

…Cosas del directo.


 

Joseph B. Macgregor